Provincianos… ¡los de mis tiempos!

El ministro de Cultura, Ciro Gálvez, acaba de declarar lo siguiente: “Es la primera vez que tenemos un Gabinete conformado por provincianos, por gente que proviene de comunidades indígenas y obviamente eso choca a peruanos conservadores. Es un punto de choque entre los hispanos peruanos y los peruanos originarios”.
La historia del Perú nos dice que esta afirmación no es del todo exacta. No estamos ante el primer gabinete provinciano del Perú. Ni tampoco es la primera vez que un grupo de políticos nacidos fuera de Lima adquiere protagonismo nacional. Provincianos ilustres haciendo política y desempeñando labores de Estado hemos tenido a lo largo de nuestra historia republicana.
No se cuestiona el origen ni la procedencia o la cultura de quienes hoy tienen el encargo de administrar con eficiencia y eficacia el Estado y resolver los problemas urgentes que nos han impuesto la pandemia, la crisis económica y la turbulencia política y social en la que nos encontramos.
Sin ir muy lejos, los dos gobiernos del presidente Fernando Belaunde son un claro ejemplo de la voluntad de integración y convocatoria amplia que tuvo el arquitecto para formar sus respectivos equipos de trabajo. En ninguno de los casos se tuvo en cuenta su lugar de nacimiento, sino su capacidad para ejercer el cargo.
En el libro “Los ministros de Belaunde”, de Víctor Andrés García Belaunde y prologado brillantemente por Hugo Neira, podemos encontrar algunos datos que nos ayudan a sostener nuestra premisa: funcionarios de provincias de primer nivel en el aparato del Estado hemos tenido siempre.
En su primer gobierno Belaunde tuvo 67 ministros y en su segunda administración 64. En ambas administraciones llama la atención la cantidad de ministros provincianos, fuera del núcleo duro de políticos de Lima y Arequipa, a los que el expresidente convocó para gobernar.
En esa larga lista figuran el pisqueño Alfonso Grados Bertorini, los cajamarquinos Javier y su hermano Miguel Alva Orlandini y Guillermo Hoyos Osores. El iqueño Armando Buendía Gutiérrez, el moqueguano Daniel Becerra de la Flor, los piuranos Javier Silva Ruete y Andrés Cardó Franco, el chiclayano Eduardo Orrego Villacorta. También estaba Rafael Cubas Vinatea de Puerto Chicama, Miguel Ángel Cussianovich de Chiclayo, Carlos Pestana de Lambayeque y Valentín Paniagua y Gastón Acurio del Cusco.
El ministro Gastón Acurio tenía 32 años cuando asumió la cartera de Fomento y Obras Públicas. Carlos Pestana tenía 34 años cuando fue igualmente nombrado ministro de Fomento y Obras Públicas. Carlos Fernández Sessarego 39 años cuando fue designado ministro de Justicia y Culto. En los gabinetes hubo también filósofos y educadores: Luis Felipe Alarco, Carlos Cueto Fernandini, José Jiménez Borja, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Augusto Tamayo Vargas.
El primer presidente del Consejo de Ministros, en el primer gobierno de Belaunde, fue el Dr. Óscar Trelles Montes, nacido en Andahuaylas, Apurímac, una de las mentes más lúcidas de su tiempo, quien había sido ministro de Salud de Bustamante y Rivero y que luego fue también tres veces ministro, embajador del Perú en Francia, senador y presidente del Senado.
En Acción Popular hemos visto de cerca el trabajo de estos peruanos ilustres, todos hombres de provincia, con excelente formación y vocación de servicio, pero no seríamos justos si no consideráramos a otros provincianos ilustres que ha tenido el Perú en la política y en diversas áreas de la vida. Víctor Raúl Haya de la Torre, trujillano, fundador del partido Aprista. José Carlos Mariátegui, moqueguano; Alfonso Barrantes Lingán, cajamarquino, fundador de Izquierda Unida y exalcalde de Lima; Jorge Alfredo Basadre Grohmann, tacneño; José María Arguedas Altamirano, andahuaylino; Abraham Valdelomar Pinto, pisqueño; Mariano Melgar, arequipeño; y nuestro primer vate nacional, César Abraham Vallejo Mendoza, de Santiago de Chuco, La Libertad.
Si algo queda claro en este apretado resumen es que no podemos seguir hablando de “hispanos peruanos y peruanos originarios”. No es la manera más sensata de convocar a la unidad. El Perú requiere de todos sus hijos. No importa si nació en Lima o en provincias. El único requisito es que tenga la formación, solvencia moral y méritos necesarios para asumir un cargo de Estado. Y, por lo demás, los provincianos son hoy una fuerza emprendedora que se ha ganado a pulso el reconocimiento de todos.

Fuente: Diario Expreso

Categorías: Columna de Opinión
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