Mensaje de Libertad

Es sintomático que el mensaje del fundador de Acción Popular, un 7 de julio de 1956, se transmitiera por las ondas de Radio Libertad. Apenas si habían concluido las elecciones que tuvieron como novedad la participación fresca e impetuosa de Fernando Belaunde Terry y el derecho a voto de la mujer peruana. En ese momento, había poco más de un millón y medio de electores en el Perú.

Los tiempos han cambiado mucho en estos primeros 65 años. Belaunde llegaría dos veces al sillón presidencial y la mujer peruana ocupa hoy la presidencia de dos poderes del Estado. Pero lo que no ha cambiado, lo que se mantiene vigente, es el derrotero que señaló Belaunde en el momento mismo de la fundación de Acción Popular.

Pese a no ganar las elecciones generales de ese año, el líder que dio origen a AP decidió institucionalizar ese nuevo ánimo que lo catapultó de las aulas a las calles en un partido político, para enseguida recorrer el país de palmo a palmo y estudiarlo hasta encontrar las raíces de lo que sería luego la doctrina de la conquista del Perú por los peruanos.

A través de las ondas radiales los peruanos escucharon decir a Belaunde que aquel movimiento espontáneo, renovador e idealista que había surgido en la campaña electoral debía ahora “convertirse en una fuerza cívica permanente que se dedique al estudio de la realidad nacional, fiscalice los actos gubernativos e intervenga en las contiendas electorales”.

De manera magistral, Belaunde supo sintetizar el rol que nos demanda la sociedad y la historia a los partidos políticos: convertirse en instituciones sólidas, estudiar el país, fiscalizar al gobierno de turno y participar en procesos electorales con propuestas y planes. Es lo que debemos hacer en momentos como el que vivimos.

El proceso electoral que aún no termina nos ha dejado fraccionados y polarizados como sociedad. Es momento propicio para recoger de aquel mensaje en Radio Libertad lo que Belaunde propuso debía ser un proceso de institucionalización partidaria: alejar todo personalismo de la dirección y renovar constantemente el liderazgo. Y tener una vocación de diálogo auténtico y democrático para convocar a las fuerzas no antagónicas ni extremas que tenemos en el país, pero que han quedado dispersas en esta etapa electoral.

El país nos demanda hoy más que nunca unidad. Pero una unidad de centro. Una conjunción de clases; no una lucha entre ellas. El Perú se enfrenta a enormes desafíos que demandan de todos nosotros una profunda reflexión para mantener los valores fundacionales de la República, entre los que la libertad es su base fundamental.

Estamos frente a la mayor crisis sanitaria, económica y social profundizada por la pandemia, una de las más graves en los últimos cien años. Ningún gobernante podrá enfrentar solo estos desafíos. El partido nos demanda concentrar y encauzar esfuerzos en lugar de diluirlos antagonizando entre nosotros.

Las ideas y acciones deben converger hacia grandes y amplios acuerdos comunes a todos en el partido. Ya hemos superado antes otras dificultades. Trabajemos juntos por una sociedad con igualdad de oportunidades para todos. El equilibrio social no está en acentuar el accionar del Estado a la derecha o a la izquierda, sino adelante. El Bicentenario reclama de todos nosotros unidad y coherencia doctrinaria y programática para construir el país próspero, justo y democrático que nos legó Belaunde. Pero tenemos que hacerlo en libertad. Sin libertad, no hay futuro.

Fuente: Diario Expreso