EDUCACIÓN: HAGÁMOSLO POR ELLOS, LOS ESTUDIANTES

regreso a clases

Iniciamos el 2022 con la disposición oficial de retornar a las clases presenciales. Han sido dos años de educación remota y somos testigos de que las desigualdades económica y social que padece el país han pasado factura. La falta de conectividad y la deficiente inversión en un sector que es fundamental para el desarrollo del país revela que la brecha educativa se ha ensanchado.

Hace un año, el informe de Unicef y la Unión Internacional de Telecomunicaciones revelaba que dos tercios de los niños y adolescentes en edad escolar del mundo, 1,300 millones de niños de entre 3 y 17 años, no tenían conexión a Internet en sus hogares. En el Perú, esta realidad indicaba que el 34.3% de la población, entre 6 y 17 años, no tenía conexión (INEI, 2021).

Ante este panorama, es importante recuperar la inversión estatal y privada en educación. Hasta hace un quinquenio la brecha en infraestructura educativa llegaba a los 100 mil millones de soles. El cierre de las escuelas por pandemia pudo ser la mejor oportunidad para acortar esta realidad. Avanzamos, hay que reconocerlo, con el Proyecto de Escuelas del Bicentenario que construirá 59 colegios en Lima Metropolitana y 16 en provincias a un costo de 2,800 millones de soles en los próximos tres años. Pero el problema es mayor.

En este caso no debemos distinguir entre escuelas públicas y privadas. Las necesidades educativas son tan grandes que se requiere el esfuerzo de todos. Es necesario que el Estado coordine y dinamice la inversión en las regiones y promueva políticas que aliente al empresariado nacional y motive a los emprendedores.

La demanda laboral futura requerirá personas con estudios superiores, 80% con estudios técnicos y 20% con estudios universitarios. Sin embargo, la oferta informativa actual va en sentido contrario. El 66% de nuestros estudiantes son universitarios y solo el 32% opta por una carrera técnico-productiva (Alfaro, 2021). Las cifras son más alarmantes cuando vemos que en promedio apenas el 35% de nuestros estudiantes siguen estudios superiores, muy por debajo del 65% de los países de la OCDE. Con ese porcentaje, 13 millones de estudiantes secundarios en nuestro país no ha logrado seguir estudios superiores (Minedu, 2020).

El retorno a la presencialidad escolar es crucial. Si bien se ha hecho mucho por la educación virtual, la presencia del maestro es irremplazable. El regreso a clases debe ser seguro y flexible, sin descuidar la semipresencialidad o educación híbrida como bien indican los especialistas. Y debe comprometer además la participación de los padres de familia para que cada escuela pueda tener autonomía en resolver los temas puntuales que puedan presentarse en cada región. No basta, por ejemplo, con indicar que los jóvenes deben lavarse constantemente las manos cuando el colegio carece de servicios de agua y saneamiento.

El gran desafío que tenemos como país es romper las barreras que nos impiden avanzar en el proceso educativo y dejar de tener estructuras del siglo XIX, autoridades y maestros del siglo XX y alumnos del siglo XXI. Tenemos que pensar que estamos frente a una nueva generación, una generación digital, que se mueve a otro ritmo, con contenidos y lenguajes propios.

Los maestros tienen la gran responsabilidad de enseñarles a ser observadores y a desarrollar sus habilidades blandas, aquellas que les ayudarán a mejorar su capacidad de improvisar y de emprender. Pero es la política educativa la que debe guiar este trabajo, centrado en el estudiante y coordinado entre el Estado y la sociedad civil. El futuro de nuestros jóvenes nos lo exige.

Fuente: Diario Expreso.

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