La Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) y la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI) suscribieron un convenio para desarrollar programas de especialización en infraestructura, orientados a fortalecer las capacidades técnicas y de gestión en el sector construcción.
La iniciativa surge en un momento en el que el país enfrenta altos niveles de informalidad y una gran cantidad de proyectos paralizados, lo que retrasa el cierre de brechas y limita el acceso a servicios básicos.
El acuerdo contempla programas en temas clave como contrataciones con el Estado, solución de controversias, asociaciones público-privadas (APP), obras por impuestos, inteligencia artificial, sostenibilidad y energía. Las capacitaciones tendrán un enfoque práctico y estarán a cargo de docentes especializados, a través de la Escuela de Posgrado de la USIL y del Centro RESOLUTIO de la SNCI.
El fundador presidente de la Corporación Educativa USIL, Raúl Diez Canseco Terry, señaló que la formación especializada es clave para mejorar la ejecución de proyectos y avanzar en el cierre de brechas.
“Necesitamos profesionales mejor preparados para gestionar infraestructura con eficiencia y transparencia”, indicó.
Por su parte, el director ejecutivo de la SNCI, César Candela Jara, explicó que este acuerdo responde a una necesidad concreta del país y se alinea con el Plan Nacional de Infraestructura. Asimismo, advirtió que la falta de infraestructura impacta directamente en la calidad de vida de la población.
Durante la suscripción del convenio también se destacó el interés que viene generando el mecanismo de Obras por Impuestos en otros países de la región, como Ecuador, Colombia y Argentina, por su rapidez en la ejecución y su capacidad para reducir riesgos de corrupción.
El sector construcción mantiene dinamismo, con un crecimiento de 6,67 % en 2025 y de 15,6 % en enero de este año. Sin embargo, persisten desafíos importantes. Más de un millón de personas trabajan en esta actividad y cerca del 78 % lo hace en la informalidad. Además, alrededor del 45 % de las obras iniciadas desde 2012 están paralizadas, lo que representa más de 50 mil millones de dólares en inversión detenida.
A nivel global, la demanda de trabajadores en construcción continúa en aumento. Solo en Estados Unidos se requirieron 439 mil nuevos trabajadores en 2025, y se estima que el 41 % de la fuerza laboral se jubilará hacia 2031.
En ese escenario, ambas instituciones buscan formar profesionales capaces de liderar proyectos de infraestructura con una mirada práctica, eficiente y conectada con las necesidades reales del país.
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