La gran oportunidad de Keiko Fujimori

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Han tenido que pasar cuatro duras campañas y más de veinte años de vida política para que Keiko Fujimori alcance el objetivo que también tuvo su padre: ser elegida presidenta de la República.

Ello da cuenta de su perseverancia, de su capacidad para sobreponerse a la adversidad y de un aprendizaje político que ahora deberá poner al servicio de todos los peruanos.

Son tiempos de esperanza. Es hora de asumir con responsabilidad el encargo que le ha confiado el país, convocar a los mejores hombres y mujeres y poner al servicio del Perú la experiencia acumulada para construir un gobierno de unidad, eficacia y resultados.

Sin embargo, el próximo gobierno iniciará su gestión con una dificultad que no eligió, pero que deberá enfrentar desde el primer día.

Diversos organismos científicos advierten que el Perú podría verse afectado por un fenómeno de El Niño de considerable intensidad durante los próximos meses. La naturaleza vuelve a poner a prueba nuestra capacidad de anticipación.

«La presidenta Keiko Fujimori tiene una oportunidad extraordinaria para convertir una amenaza en una política nacional de prevención y reactivación económica».

Sabemos lo que ocurre cuando El Niño golpea con fuerza: los ríos se desbordan en la costa norte, las carreteras colapsan, miles de hectáreas agrícolas quedan inundadas y la infraestructura pública resulta seriamente dañada. Al mismo tiempo, el sur enfrenta sequías, heladas y pérdidas en la agricultura y la ganadería. Como siempre, quienes más sufren son los sectores más vulnerables.

El fenómeno de El Niño que enfrentó el presidente Fernando Belaunde significó una caída cercana a trece puntos del producto bruto interno. El Perú conoce demasiado bien el costo de llegar tarde a la prevención. Por eso, la pregunta no es qué hará el Gobierno cuando lleguen las lluvias, sino qué haremos todos desde ahora.

La presidenta Keiko Fujimori tiene una oportunidad extraordinaria para convertir una amenaza en una política nacional de prevención y reactivación económica.

Propongo poner al Perú a trabajar. No hablo únicamente de movilizar recursos públicos, sino de convocar al Estado, a la empresa privada, a los gobiernos regionales, a las municipalidades, a las Fuerzas Armadas y a la ciudadanía en un gran esfuerzo nacional de preparación.

Los próximos meses deben aprovecharse para limpiar cauces de ríos, reforzar defensas ribereñas, descolmatar quebradas, rehabilitar drenes, proteger carreteras, asegurar puentes y revisar colegios, hospitales y sistemas de agua potable en las zonas de mayor riesgo.

El país podría recuperar el espíritu de Cooperación Popular, aquella iniciativa impulsada por el presidente Fernando Belaunde que movilizó a miles de peruanos en torno a objetivos de utilidad pública, adaptándola a las necesidades del siglo XXI. No sería un programa asistencial, sino una fuente de empleo productivo con resultados visibles.

El nuevo gobierno tiene la posibilidad de inaugurar una forma distinta de gobernar, devolver la fe a los peruanos y sacudirnos de las esperanzas empolvadas que nos han dejado años de frustración e incertidumbre.

Como decía Fernando Belaunde: trabajar y dejar trabajar.

Ese puede ser el espíritu de esta nueva etapa: trabajar antes de que llegue la emergencia, proteger la vida de los peruanos, generar empleo y demostrar que un Estado eficiente también sabe anticiparse a los problemas.

Publicado en Expreso, 14 de julio de 2026

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Categorías: Columna de Opinión
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