Violeta, siempre positiva

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El pensamiento central de Violeta Correa fue que no se llega al ejercicio del poder para “poder” hacer lo que uno quiera o lo que se plazca, sino para “poder hacer cosas buenas en función del bien común, de la sociedad y, especialmente, de la población económicamente más débil”.

Y el poder para “hacer cosas buenas” significaba para ella que el Estado promueva y facilite el la implementación de lo básico para el bienestar colectivo: nutrición, salud, educación, seguridad, trabajo. Si no era posible todo ello como se quisiera, había que desplegar manos a la obra y ponerse en acción para cubrir las deficiencias del Estado y la administración pública.

Violeta apostó por el orden democrático, la libertad, la justicia, la ética y la solidaridad. Supo desde muy joven que el voluntariado y la obra social marcarían el sentido de su vida.

A su naturaleza política se sumó la fragua paternal que la forjó como aguda observadora de su tiempo. Entonces tomó conciencia de su entorno, dejó la indiferencia y abrazó la acción como parte de su espíritu combativo. El bicho de la política la había tocado en una época en la que la mujer todavía era marginada de la política, en una sociedad oligárquica como la de mediados del siglo XX.

Entre 1970 y 1980, Violeta Correa se involucra de lleno en la campaña presidencial de Fernando Belaunde. Como motivadora nata, ofrecía a todos los jóvenes que se cruzaban en su camino, palabras de aliento y, obviamente, también regaños, consejos y bromas a los más cercanos.

Violeta fue pues, el complemento ideal que necesitó Belaunde en su prolífica vida. No solo en la realización de sus sueños con el Perú, sino también para mantener el equilibrio y la prudencia debidas de las corrientes partidarias internas. Era la bisagra ideal entre el líder y sus generales para mantener la unidad de Acción Popular.

Violeta Correa, reconocida por propios y extraños como una política de avanzada, se ubicó en el centro del escenario nacional. Pero su compromiso siempre estaba con los sectores económicamente más débiles, especialmente con las mujeres y los niños del Perú.