Un desafío llamado ATPDA, la base del TLC

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Visto en retrospectiva, confieso que me siento ampliamente satisfecho por los acuerdos comerciales logrados, en especial por el TLC con los Estados Unidos, cuyo proceso de negociación iniciamos en octubre de 2001.

El Perú tuvo una gran oportunidad comercial, económica y social a partir del TLC y no la desaprovechó. No fue fácil concluir el acuerdo más buscado por todos; sobran las justificaciones para ello. Lo ratifican los siguientes hechos:

  1. El principal socio comercial peruano sigue siendo Estados Unidos de América, pues concentra casi el 25% de nuestro intercambio comercial y también el 40% de nuestras exportaciones manufactureras; aquellas que generan mayor valor agregado y por lo tanto mayor empleo y consecuente crecimiento.
  2. Porque con casi 300 millones de habitantes con ingresos anuales de 37.800 dólares, el mercado de Estados Unidos sigue ofreciendo oportunidades prácticamente ilimitadas para que nuestras empresas prosperen.
  3. Se evidencia un alto grado de complementariedad en el comercio entre los Estados Unidos y el Perú. EE.UU. nos compra una creciente proporción de productos con valor agregado que son los que generan más empleo. Nosotros le compramos a EE.UU maquinarias, tecnología e insumos que nuestras industrias requieren para optimizar su producción.
  4. Finalmente, si no hubiéramos logrado tener un TLC, los inversionistas preferirán otros países desde los que pueden exportar con arancel cero a Estados Unidos, alejando del Perú una buena oportunidad de generar mayores niveles.

La apertura comercial es un primer paso en el deseo de lograr un país sólido y sostenible, una economía que logre por la dinámica propia del mercado y la articulación de un Estado responsable y firme; la inclusión social y económica de los más pobres.

Durante el tiempo que me tocó conducir el sector del comercio exterior se duplicaron las exportaciones y comenzó a aumentar el turismo hacia el Perú. Se inició por ello una campaña de difusión en los países extranjeros sin precedentes, creándose la Ley de Desarrollo Turístico que permite gravar con 15 dólares al pasaje de todos los extranjeros que visitaran Perú o que se dirijan al exterior.

Tomado de Gestión de Estado. Raúl Diez Canseco Terry, Universidad San Ignacio de Loyola, Lima, 2010.

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