Consenso por la educación
La revolución que requiere el Perú
Artículo del diario El Comercio, 31 de mayo de 2011
Por Raúl Diez Canseco Terry*
El domingo 5 de junio 20 millones de peruanos decidirán finalmente el rumbo político del Perú para el próximo quinquenio 2011-2016. El gobierno que se instale, sin duda, tendrá la oportunidad de mejorar lo que hay que mejorar, cambiar lo que se tiene que cambiar e impulsar toda nuestra potencialidad a fin de alcanzar el crecimiento armónico deseado y, de esa manera, el Perú crezca de manera sustentable a puertas de su bicentenario (2021). Esperamos que en el próximo lustro el sistema democrático consolide su autoridad y, en consecuencia, las instituciones desarrollen y funcionen cabalmente en beneficio del bien común.
Sin embargo, el Gobierno es tarea de personas y, por tanto, no todo puede ser infalible y estar exento de errores. De allí que las fuerzas democráticas de oposición, llegado el momento, deberán cumplir su papel fiscalizador para señalar las erratas y desaciertos y, en desenlace, enmendar democráticamente la plana al Ejecutivo. No obstante, en lo que no se puede fallar y en lo que, por su trascendencia en la vida y el futuro de las personas, se debe ser inequívoco es en la política educativa por implementar a partir del 28 de julio. La finalidad es que la educación satisfaga, en el menor tiempo posible, los desafíos que enfrentarán las generaciones que vienen y la sociedad emergente como la del Perú.
Durante la primera vuelta de la campaña electoral de este año, contribuimos con algunos puntos que configuró la propuesta educativa que presentó al país Perú Posible, liderado por el doctor Alejandro Toledo. Los pilares de nuestro planteamiento giran en torno a cuatro tópicos predominantes, a saber: educación temprana, capacitación docente, institutos tecnológicos y educación rural. Con estas columnas, se busca construir un sistema educativo, con ejes independientes por cada nivel pero, al mismo tiempo, entrelazado para alcanzar las metas comunes que nos propongamos en el campo de la educación. Los ejes son: educación emprendedora, que nos abra el camino hacia la erradicación de la pobreza y el subdesarrollo; educación universal, que rescate la esencia del ser humano y su desarrollo a lo largo del ciclo vital; educación en valores, que cultive ciudadanos comprometidos con el desarrollo y las necesidades de su región y país; educación con identidad y diversidad cultural, que forme personas orgullosas de sí mismas y de su cultura; y educación inclusiva, que no discrimine ni la cultura ni las habilidades diferentes, que sea de verdad para todos.
Igualmente, educación competitiva, que desarrolle competencias para la vida y para enfrentar las oportunidades de un mundo flexible, exigente y global; educación por un docente de calidad, que garantice una formación integral con excelencia académica desde el primer año de carrera hasta el posgrado; educación para el desarrollo sostenible, que garantice el equilibrio económico, ecológico y el desarrollo humano; y educación descentralizada, a través de una gestión y administración eficiente y eficaz.
Un Perú que mira al futuro es un país que apuesta por su educación, que cree en su gente, que aspira al desarrollo humano. Abracemos a nuestros niños, tengamos fe en ellos y con ellos labremos el Perú de mañana. Eduquemos ciudadanos dignos, honrados, íntegros, orgullosos y comprometidos con su tierra. Abriguemos la esperanza de que el nuevo gobierno sitúe la educación como una prioridad y que rescate las propuestas educativas formuladas en los últimos tiempos. No olvidemos educar al pueblo: no apliquemos la política de la indiferencia y el derrotismo: el pueblo quiere aprender, escuchémoslo.
En corolario, y dado que ningún grupo político alcanzó la mayoría parlamentaria para legislar, creemos que la educación es el primer objetivo de un consenso amplio que debe imperar a partir del 28 de julio. Ya insertamos hace mucho tiempo una cita que la reiteramos: todo puede fallar y aun habría esperanza para recuperarnos, pero si fallamos en la educación el futuro nos estará vedado. Trabajemos en común para que la revolución educativa se transforme en política de Estado.
(*) Ex primer vicepresidente del Perú
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