El gran salto
El Estado debe atraer mejores profesionales
Artículo del diario El Comercio de Lima, 28 de diciembre de 2011
Por Raúl Diez Canseco Terry*
Ha hecho bien el presidente Ollanta Humala al anunciar que promoverá cambios en el canon minero y para desatar el nudo gordiano mediante una norma reciente que allana el camino para mejorar la capacidad de gestión y de gasto de los gobiernos regionales y gobiernos locales. Sobre todo del que se genera con fondos que provienen de dicho canon, el mismo que, como se sabe, no puede ser utilizado en gasto corriente o en contratos de personal.
Según la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, en los últimos 16 años se han transferido a los mencionados organismos públicos nada menos que 24 mil millones de soles provenientes del canon minero. La pregunta del millón es cuánto de ese fondo ha sido malgastado por las rigideces burocráticas y el extremo celo de no permitir que el mismo sufrague la contratación de personal calificado para maximizar la rentabilidad en la ejecución de los proyectos de desarrollo.
La conclusión es que existe, por cierto en escalas diferentes, ineficiencia e incompetencia en la gestión pública; empero, también es real que la normatividad existente impide contar con profesionales de primera línea que formulen y gestionen de manera óptima los proyectos de infraestructura básica orientados a combatir la pobreza y pobreza extrema.
En nuestros permanentes viajes por el interior del país y tras tertulias francas constatamos las flaquezas de nuestras autoridades, entre ellas la ausencia de profesionales competentes para secundar su trabajo. Abandono lógico si se tiene en cuenta que la remuneración de un gerente de una municipalidad capital no supera los 2.500 soles.
Esa cifra cae cuando se trata de un distrito. ¿Cómo es que puede regentar óptimamente el encargado, por ejemplo, del distrito de Independencia, en Huaraz, cuyo canon minero para el 2011 asciende a más de 25 millones de nuevos soles?
Aquí, obviamente, hay una desproporción entre la función pública, la responsabilidad que genera el cargo y el manejo debido y óptimo de un presupuesto que requiere conocimiento, habilidades y capacidad gerencial.
Este es el momento de ponerle el cascabel al gato. Lo es porque estamos a puertas de un nuevo año y decisivo para el Perú y el mundo; y, a tono con la voluntad del primer mandatario, se debe facilitar ya mismo y por concurso público la incorporación a las estructuras del poder central, regional o local de profesionales capaces de ejecutar con excelencia, eficiencia y eficacia no solo los fondos del canon minero y otros, sino también los asignados a los pliegos presupuestales. Por otro lado, en esta primera etapa se trata de mejorar las coordinaciones entre los niveles de gobierno para articular estrategias y maximizar el gasto social.
Dicho esto, indigna conocer, a estas alturas del año, realidades que conmueven como la escasa velocidad en la ejecución de obra pública tan demandada por la población, lo que explica de alguna manera el desborde popular registrado en Cajamarca y en otros lugares del país.
En noviembre pasado, el congresista Juan Carlos Eguren dio cuenta de que Cajamarca, con un presupuesto de 589 millones de soles, solo ejecutó hasta el tercer trimestre del año en curso 240 millones (el 40,8%), Piura con 311 millones solo gastó 100 millones (el 32,4%), Lambayeque con 163 millones de presupuesto gastó 76 millones (47%), La Libertad con 278 millones ejecutó 94 millones (el 34%), etcétera.
Es, pues, momento de dar una vuelta de tuerca en el boscoso Estado. Aun cuando tengamos que esperar algún tiempo más para plasmar la principal de las reformas pendientes que es la reforma del Estado, es viable dar ya mismo un paso adelante para modernizar el país.
Esto es imperativo para fomentar el acceso de los mejores profesionales a la maquinaria burocrática lo que, a la postre, significará mayor competitividad global del Perú y, al mismo tiempo, mejoras en la administración del gasto público para combatir la pobreza.
Es oportuna la ocasión para desear que en el Perú reine la armonía social, que los desencuentros se desvanezcan, y que todos gocemos de un buen año 2012.
(*) Ex Vicepresidente del Perú
