La nueva economía

Por Raúl Diez Canseco Terry

La primacía de las tecnologías de la información y de las comunicaciones genera la llamada Nueva Economía, en la cual los pilares son el conocimiento, las ideas y la innovación, a diferencia de la vieja economía que privilegiaba los conceptos de capital, trabajo y tierra. Desde luego tanto los recursos naturales como las máquinas seguirán teniendo un peso importante, pero cambia la forma de planeamiento.

Se trata de un nuevo paradigma que implica también velocidad, calidad, flexibilidad y redes. En este proceso, el comercio, los mercados y las relaciones electrónicas provocan una modificación sustantiva en la manera de crear y hacer las cosas. Se trata de la confluencia notable de cambios estructurales, innovación tecnológica, dinamismo financiero y empresarial y mercados laborales cada vez más flexibles.

En esencia, se trata de aplicar conocimientos y nuevas formas de hacer y manejar negocios sobre una amplia gama de productos y servicios globales. Ya ni la experiencia acumulada ni el capital constituyen ventajas.

La Nueva Economía cambia el paradigma que movía la actividad económica y coloca a la Red como la locomotora del desarrollo actual y de las próximas décadas. Hasta hace unos años, solo las grande empresas o las transnacionales podían ofrecer sus productos en el planeta; pero con la aparición de la Red, las fronteras, los intermediarios y las barreras comerciales han terminado dando crecientes oportunidades para todos.

Internet crece en el mundo a velocidad de vértigo, invadiendo hasta el último rincón de la actividad humana. Ha revolucionado los negocios, los medios de comunicación, la política, la religión, la salud, la educación y las formas de hacer dinero. También ha destruido instituciones y creado otras. Es la fuerza de cambio más poderosa que ha tenido el hombre en mucho tiempo.

Tomado de Perú: País de emprendedores. Raúl Diez Canseco Terry. Lima, 2003.