“El Perú necesita una política de emprendimiento que perdure al cambio de gobierno”

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Entrevista de la Revista Directorio del Emprendedor a Raúl Diez Canseco Terry

Raúl Diez Canseco, fundador y presidente de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), además de ex vicepresidente de la República es, ante todo, un emprendedor. Fue uno de los primeros que impulsó este espíritu entre los jóvenes peruanos. Hoy está a la búsqueda de recursos para apalancar los proyectos de negocios de los nuevos emprendedores.

Como pionero del emprendimiento, ¿Qué balance puede hacer de los avances y debilidades de este sector?

Hace 15 años o más empezamos a hablar de emprendimiento y creamos una institución sin fines de lucro Probide (Pro bienestar y Desarrollo) con el programa Creer para Crear, donde tuvimos una donación del BID de un millón de dólares para fomentar el espíritu emprendedor de los jóvenes. Fue un esfuerzo 100% privado con el apoyo del Grupo Wong,  Microsoft, IBM y los bancos BCP, Continental y el entonces Wiese.

Íbamos a las universidades de todo el país a dar charlas a los jóvenes e incentivarlos a que presenten sus proyectos. No se trataba de regalarles dinero, sino de avalar los préstamos a través de fondos de garantía de estas empresas. Siempre he dicho que a los jóvenes no hay que regalarles pescado, sino enseñarles a pescar.

¿Cuál fue la acogida de los jóvenes?

Les pregonamos la filosofía del emprendimiento, dimos como 20 mil charlas por todo el Perú, hubo miles de interesados, se presentaron al programa donde tenían que presentar un plan de negocios, les enseñamos a hacerlo y logramos capacitar a 20 mil jóvenes. En Cerro de Pasco recuerdo que el mismo Efraín Wong daba las charlas sobre su historia de éxito, era algo de mucho valor, les hablaba de motivación y pasión. En esa región se premiaron a 150 proyectos, de los cuales el 95% sigue funcionando.

Se consiguió fomentar el espíritu emprendedor…

Recuerdo a un joven de Chupaca, a hora y media de Huancayo, quien no pudo terminar la universidad pública, pero era emprendedor, observador e inquieto. Se dio cuenta que el 20% de la zanahoria que se producía en su pueblo se perdía al momento de ser lavada en el río. El creó una batea de acero, que era como una lavadora de acero, para que el producto llegue sin daños. El proyecto costaba 20 mil dólares y Efraín Wong decidió avalarlo. Hoy ese emprendedor factura millones.

¿Ese financiamiento es lo que falta hoy?

Es algo que sigue faltando hoy, porque no hay una política de emprendimiento, como sí la hay en Estados Unidos, Colombia, Chile o Brasil. En Perú los jóvenes van a pedir créditos a tasas muy altas. En los 10 años que duró el fondo del BID para Probide, la deuda mala era de apenas 4%. Ahora estamos en una nueva etapa y nuestra intención es conseguir nuevos fondos que funcionen como palanca de garantías para proyectos de emprendedores que hoy se les llama startups. Serán entre cinco y diez millones de dólares y creemos que, de todas maneras, saldrá el próximo año.

Este gobierno ha logrado avances en promover el emprendimiento y la innovación ¿pero aún falta más?

En nuestra universidad el “leitmotiv” es “Emprendedores que forman emprendedores”. Me dan pena algunas cosas, porque hasta el mismo gobierno se olvida de lo bueno que ha hecho. De Beca 18 tenemos 2,500 a 3,000 alumnos en la universidad, son talentosos, de provincia y son emprendedores. Lo que tiene que hacer el Estado es motivarlos para que regresen a sus pueblos y trasladen el conocimiento a sus comunidades.

El estado ¿aún no ha entendido su papel en esto?

Las mayores oportunidades de hacer negocio ocurren cuando hay problemas, cuando la economía está en recesión, porque los grandes jugadores se van a sus cuarteles de invierno. Así fue como traje la franquicia de KFC al Perú. Los más grandes esperaron a ver qué pasaba con las elecciones presidenciales del 80, pero yo no esperé, porque tenía conocimiento y la actitud emprendedora.

¿Tampoco ve un apoyo real al joven emprendedor?

Se han puesto en agenda muchas cosas, pero falta muchísimo más. En su momento convocamos a todas las organizaciones de jóvenes del Perú, tenían un asiento en el Consejo de Ministros. Ojalá se vuelva a reactivar en el próximo gobierno, porque lo más grande que tiene un país es su juventud.

¿Considera que el financiamiento también es un campo por trabajar?

No está enfocado como parte de una política de emprendimiento. Cofide tiene una línea, pero anda a ver si te la da. Debemos tener claro que el Estado debería apostar y tomar riesgos por los proyectos de jóvenes que tengan los perfiles adecuados. La primera vez que hice negocios fue con un préstamo del Banco Industrial y no me pidieron garantías que no tuviera. La mala experiencia de estas instituciones fue porque los gestores de esa época lo destruyeron. El Banco Hipotecario tenía bonos muy sólidos. Hoy el crédito en Perú todavía no es de fácil acceso para los más pobres.

¿Qué propondría usted?

El Estado tiene que poner 100 a 200 millones de dólares. Lo que yo haría es convocar a las universidades del país, mediante concurso, para que demuestren su idoneidad  y entreguen avales académicos a los proyectos de los emprendedores, les pongan un sello y así puedan acceder al sistema de financiamiento. Si todo el tiempo se le dice al joven que estudie, que haga proyectos, lo siguiente es financiarlos.

¿Cómo ve el rol de las universidades en este proceso?

El Rol de las universidades es interesante. La nueva Ley Universitaria dejó de lado aspectos importantes como la acreditación. Se tiene que cautelar que la inversión que hace el padre en su hijo no sea una estafa. Nosotros (USIL) estamos acreditados en EE.UU, todos los años nos cae una comisión que evalúa el cumplimiento de nuestros compromisos. El presidente Belaunde decía que la única manera de distribuir la riqueza en Perú era con la justa distribución equitativa del conocimiento. Tengo 3,000 chicos pobres en la universidad, que son los más estudiosos. Pon plata en la educación para una verdadera gran transformación.

Otro aspecto que se está impulsando es la re de mentorías…

Esto está muy bien, pero hace falta una política de Estado para que, sin importar quien gane las elecciones, ese plan no vaya a cambiar. La educación pero hay que seguir aumentando, el presupuesto que debería ser el 5% del PBI. El Colegio Mayor, que creó Alan García, tiene alumnos extraordinarios, informados, cultos, los mejores profesionales están ahí. Una vez me encontré con Humala y le dije que el Estado debe contratar a los mejores alumnos de Beca 18 para que regresen a sus pueblos. El problema de Perú no es la plata, es gestión, lo cual es conocimiento.

¿Qué le diría a los jóvenes emprendedores?

Lo mismo que les digo siempre: el que estudia, triunfa. Lo que tenemos que hacer es premiar y fomentar educación de calidad. Muchos proyectos privados de educación están saliendo a la luz, pero el Estado tiene que fomentar el desarrollo de esos proyectos e intervenir en la parte más pobre del país.

¿Y el papel de las empresas?

Las empresas están preocupadas por invertir en su recurso humano, el mundo globalizado les exige buscar nuevas tecnologías. Nadie sabe cuáles serán las carreras del futuro. Por eso, la actitud debe ser de observación con la rigurosidad de un mercado abierto al mundo. Los chinos se han llenado de inversión extranjera y estoy seguro que a Cuba llegará mucha inversión. Aquí, las universidades, por unos malos peruanos que usaron mal el dinero, perdieron la inversión y ahora no investigan nada.

En investigación Concytec está tratando de avanzar…

Pero maneja muy poco presupuesto. Tenemos que fomentar y dar facilidades tributarias al que investiga, porque eso traerá más actividad económica para el Perú. Yo he hablado con varios ministros de Comercio para que saquen una ley de fomento de infraestructura turística que libere de impuestos a las inversiones, porque el país necesita hospedajes. Lo que hizo Uribe en Colombia para desarrollar este sector fue liberar de impuestos a las inversiones en turismo por 20 o 30 años.

Finalmente, ¿Cuál es su perspectiva del país a puertas de un proceso electoral?

Estoy enamorado del Perú, tengo esperanza de que el proceso electoral será democrático y cualquiera de los candidatos que están adelante en las intenciones de voto no cambiará el norte del país, porque ir en contra de la inversión extranjera sería un disparate.

Fuente: Revista Directorio Del Emprendedor, sección entrevista, páginas 22-24, edición Noviembre

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