Capital Humano (o capital intelectual)

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Por Raúl Diez Canseco Terry*

Hasta no hace mucho, el acceso a la modernidad venía dado por la posesión de bienes de la sociedad industrial: electrodomésticos, automóviles, etc. Hoy la puerta de entrada son los activos de la sociedad del conocimiento y la información.

Hace algún tiempo el ensayista Mariano Grondona nos recordaba, citando al Premio Nobel de Economía 1992, Gary Becker, autor de El Capital Humano, que en nuestros tiempos el recurso mayor de las sociedades no son sus pozos de petróleo ni sus llanuras fértiles ni sus plantas industriales: son los cerebros de sus niños.

“Ningún material es comparable, en productividad potencial, a la mente de un niño”, citaba. Y añadía: “Lo cual quiere decir que, si se concentran recursos en el desarrollo educacional, se obtendría al mismo tiempo la inversión y la distribución. La inversión, porque nada multiplica más los recursos que la mente humana. La distribución, porque al abrirse a un niño pobre la puerta educativa, también se le habilita para competir y progresar en la sociedad”.

De manera que no se trata solamente de un cambio sustantivo en la base tecnológica, sino de una expansión sin precedentes del saber en el espacio de las relaciones humanas y económicas. Así, la modernidad está ligada al proceso de globalización y al crecimiento dinámico de lo que se llama “nuevos activos de la modernidad”: ideas, computadoras, Internet, idiomas.

La responsabilidad de los líderes de Estado es clara: diseminar los activos del conocimiento y la información

En este contexto, podemos plantear una reflexión sumamente importante: pese a todo, en la sociedad del conocimiento alcanzar el bienestar es factible más rápidamente que en la sociedad industrial porque, entre otras razones, el potencial de redistribución que emana de su base tecnológica es mayor.

Es evidente que quienes no poseen o no manejan los “activos de la modernidad” prefieren un empleo estable tradicional, un salario fijo y tareas que no cambien mucho. Paradójicamente, ellos están expuestos a una mayor inestabilidad ocupacional, pues cada vez hay menos oportunidades para ellos.

Entonces, la responsabilidad de los líderes de Estado es clara: diseminar los activos del conocimiento y la información. Esto es la mejora sustantiva de la calidad educativa en todos los niveles de la población. Es un componente principal de una modernización con inclusión social y una condición para elevar la competitividad de la economía, donde el capital humano es clave.

*Extracto de Perú: país de emprendedores. Raúl Diez Canseco Terry.

Vea aquí más artículos del libro Perú: País de emprendedores

 




Aquí hay 1 comentario

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  1. luisa saravia

    Realmente es cierto lo que dice esperemos que nuestro gobierno tome en cuenta esto pues debemos trabajar con los niños y formar una nueva generación con ese tipo de educación y buenos valores y que todos tengan las mismas oportunidades.
    Lo felicito por todos sus logros y siga mejorando la educación.


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